jueves, 12 de julio de 2012

RECORTAZO...¿Y ahora qué?

La Policía, en Sol

Tras las duras medidas anunciadas ayer por el Gobierno, como pago al rescate bancario, entramos peligrosamente en la Senda de otros Países como Grecia.

La pregunta que todos debemos hacernos con sentido de la responsabilidad es ¿y ahora qué? Por lo pronto los Sindicatos ya se han comprometido a inflamar la calle, poniendo una mecha más corta a una bomba de relojería que puede estallar en cualquier momento. El PSOE, mientras tanto, empieza con la demagogia al pedir al Gobierno que se baje el sueldo un 8%, una medida que en sí misma está bien, pero que lo único que pretende es pescar votos en río revuelto. 

Con cada uno mirándose su propio trasero, y la corrupción instalada en todas partes (el último ejemplo, protagonizado por la Infanta Cristina, que no será imputada por el caso Noos), los sufridos Ciudadanos de a  pie que, nuevamente, veremos recortados nuestros derechos, cargándonos a la espalda una nefasta gestión por parte de unos y otros (el pelaje político es prácticamente indiferente a la hora de chupar de la teta), mientras que sigue sin tocarse el cáncer llamado Estado Autonómico, sin ahondar en los problemas de nuestro tejido productivo, nuestros problemas en educación etc. 

Mientras a nosotros nos suben el IVA y nos ahogan, las Embajadas siguen ahí, los Asesores siguen ahí; el entramado de paniaguados en que se ha convertido España permanece casi intacto, con medidas de recorte muy tibias que, además, no entrarán en vigor inmediatamente, o al menos no con la celeridad con la que entrará la del IVA. 

Uno se pregunta ¿qué hacemos? La respuesta violenta y armada despoja de legitimidad a todo aquél que la enarbola, el voto del ciudadano es totalmente inútil, pues los Programas se convierten en papel mojado en cuanto uno u otro partido alcanza el poder. La impotencia que nos atenaza es enorme...pero, precisamente en escenarios tan crudos, debemos pensar con inteligencia. 

De nada le vale a España ni a los Españoles convertir las calles en zona de guerra. De nada nos vale, tampoco, promover una huelga tras otra. Cualquier hecho que signifique empobrecer más al País, solo consigue que vayamos muriendo poco a poco. 

Pero tampoco podemos detenernos. No podemos llegar al punto de no retorno, y tenemos que pedirle al Gobierno que antes de esquilmarnos más por motivos meramente políticos, toque la fibra sensible de los problemas reales de España.

Basta de una Ciudadanía amodorrada, pero tampoco necesitamos una Ciudadanía incendiaria propensa al terror, porque así solo conseguiremos que nos pisoteen más y más fuerte. 

La llamada a las Armas de estos Sindicalistas ricos y vagos, son de una irresponsabilidad capital. y más cuando las emplazan para después de las vacaciones, en un ejercicio de hipocresía sin límites. 

Basta ya. 

Hay que alzarse con la palabra y la razón, y no cejar en el empeño. Pero no podemos pasar de palos a piedras, de piedras a armas, y de armas a... un camino del que no podremos regresar.


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