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martes, 30 de septiembre de 2014

Esta Justicia... como que no


España va de culo. 

Cierto, podría decirlo de otra manera. Políticamente correcta, que no ofendiera a nadie. Pero eso no cambiaría el hecho. 

Enumeremos solo algunas cosas: la Educación, va de culo, perdida en un Sistema que favorece la idiocia; la Política, va de culo: los grandes Partidos han timado a sus votantes y solo quieren conservar el poder a toda costa. Los nuevos Partidos amenazan con sacar lo peor. Y los partidos potencialmente capaces de dar la vuelta a la tortilla (como VOX, UPyD y Ciudadanos), tienen un largo camino por recorrer. Los Políticos salientes de cualquier color terminan en Cementerios de Elefantes maravillosamente remunerados, algunos de ellos sin haber pisado un trabajo por cuenta ajena (de los de levantarse pronto por las mañanas y lidiar con la vida real) en su vida. Y así, pretenden aconsejar sobre la marcha del País.

La Economía, va de culo. Mejora sensiblemente, pero el paro pesa demasiado, las medidas tomadas hasta el momento son pocas y a medio hacer. No hay voluntad política para entrar en el meollo de la cuestión, que incluye el Estado de las Autonomías y el modelo productivo. Por si esto fuera poco, la UE no va mucho mejor, fruto de su cobardía y el poder de unos Países sobre otros. Muchos analistas, además, alertan de una nueva recesión.

La corrupción campa a sus anchas: en las Instituciones, en los Ruedos políticos, en los Medios de comunicación... en todas partes. 

Pero, entre toda esta podredumbre, la Justicia se destaca por encima de todo. '¿Qué Justicia?', se preguntarán muchos, entre los que me incluyo. Cuando la Justicia sirve como instrumento de los poderosos, cuando castiga a algunos por delitos que a otros ni imputa; cuando ser un Juez coherente con su labor es lo extraordinario, está claro que algo falla. 

Un día sí y otro también, tenemos que tragarnos los vaivenes de un Sistema de Justicia corrupto, que no toca a aquellos que tienen poder (Pujol, la Infanta...) mientras destroza a aquellos que no lo tienen, lanzando todo el peso de la ley sobre ellos. Una Justicia servil con los Políticos de turno, pendiente de ascender, que no defender el imperio de la Ley.

Los altos Tribunales se reparten entre amiguismos políticos. La garante de nuestro supuesto Estado de Derecho no está ciega, está moribunda, herida de muerte por las flechas del interés de unos pocos. 

Si un Ciudadano normal tiene la certeza de que la Justicia no hará nada bueno por el en el caso de necesitarla ¿hacia dónde nos dirigimos como País?

¿Vamos a ser un País donde haya que robar a lo grande para tener el favor de la Justicia?; ¿donde tengamos que sobornar, prevaricar, estafar y mentir para campar a nuestras anchas?

Entre las reformas que necesita España para ser (realmente) una Democracia y un Estado de Derecho, la Justicia está de las primeras de la lista. 

Necesitamos una Juticia para todos, sin excepción, donde paguen quienes cometan delitos, vengan de donde vengan.

La pregunta es: ¿podrán los lobos que cuidan el rebaño llevarlo al lugar que le corresponde?

viernes, 25 de julio de 2014

Cerramos por vacaciones



Estoy realmente preocupado por los años que me han tocado vivir.

No debería, quizás. Lo mejor sería dejarme llevar, ponerme con la manada y molestar lo menos posible. Consumir telebasura, hacerme eco de lo que les pasa a los famosos y famosas, hacer lo mínimo posible. Subsistir, vaya.

Pero el caso es que siempre he sido un Ciudadano cabezón, concienciado con el País en el que vivo y la Sociedad de la que formo parte.

Y nuestro País se está yendo al garete ¿o es solo una percepción?

Antes de que me lleven los Diablos por el hartazgo, voy a dar un paso atrás vacacional, que me permita coger carrerilla para encarar el nuevo curso con ganas y acento crítico constructivo.

Ahora mismo, estoy saturado: me saturan los discursos de lo que antes era bueno y ahora malo (dependiendo del Partido que esté en el poder).

Me saturan las declaraciones de Susana Díaz cuando reculan con el tema de las primarias. Me satura el fraude bancario, la corrupción andaluza, los Sindicatos, la perversión educativa, la demagogia... el uso de todo lo que esté al alcance con tal de seguir pegado a la silla.

Me satura que la hemeroteca sea una palabra desconocida para la inmensa mayoría de los que hoy dicen blanco y mañana negro, y al revés, y vuelta a empezar.

Me satura la mediocridad de los que se lo llevan crudo sin saber hacer la O con un canuto. Me satura la desgana a la hora de buscar información desde todos los ángulos posibles, en un momento en que otra cosa faltará, pero información... para nada.

Me satura que mucha gente de las cosas 'por buenas', sin ni siquiera pensarlo.

Me satura tener que pensar con qué nueva enervante noticia desayunaré: por parte de PP, PSOE, UGT, PODEMOS, aledaños y semejantes; la Justicia para algunos, las Cajas, la postración ante los terroristas, el desafío separatista y ese LARGO, LARGUÍSIMO etcétera tan fascinante como demoledor.

Así que me voy de vacaciones. Porque quiero seguir hablando de la actualidad, porque me interesa lo que pasa. Porque creo firmemente en que los movimientos de nuevos partidos y formaciones que no venden humo pueden ayudar a cambiar las cosas.

Porque en el siguiente post, quiero estar despejado como para analizar sin despotricar. Para eso, ya están muchos de los que rigen nuestros destinos.

¡Felices vacaciones!

miércoles, 16 de julio de 2014

¿Por qué, Pedro?


He de confesar que la elección de Pedro Sánchez como futuro secretario general del PSOE, dentro de los candidatos, me pareció la mejor. 

El  sectario Madina me daba mucho miedo, y Pérez Tapias no iba a salir salvo milagro. 

Pedro Sánchez, dentro del elenco de insignes Socialistas, es de los pocos que ha trabajado en el sector privado, está bien preparado, habla inglés (Rajoy, Zapatero, Aznar... aprended) y tiene una fotogenia prestidigitadora. 

Evidentemente (y más con la escalada de Podemos) el listón se ha bajado al mínimo, y no es la solución deseada para el PSOE, que necesita estar más fuerte que nunca para volver a reunir el voto de la izquierda, escorado hacia la formación de Pablo Iglesias. 

Pero, al menos, Sánchez apuntaba maneras. Atención: apuntaba. 

Por tanto, no puedo evitar preguntarme, dadas sus últimas actuaciones: ¿por qué, Pedro? 

¿Eres solo el que guardará el asiento a Susana Díaz?; ¿acabas de llegar y ya debes tantos favores como para no poder moverte sin que el amo te ajuste la correa?

Que Susana Díaz sea la gran esperanza del PSOE, la jefa del cotarro, provoca pavor. 

Nunca ha ganado nada, apenas tiene formación, ampara los ERES, encarna lo peor de la 'Casta' y su único logro fue estar ahí cuando José Antonio Griñán tiró de dedazo. 

También, me imagino, suyo es el logro de haber catapultado a Sánchez a la Secretaría General con los votos de los andaluces. 

Porque, si no, resulta difícil de explicar el giro de Sánchez, nada más empezar a mandar. Aunque interesadas, las llamadas al 'montaje' en la elección de Sánchez, tienen bastante sentido.

¿Estos son tus principios, Pedro? Si así quieres aglutinar el voto de la izquierda española, me temo que Susana Díaz no tendrá partido Socialista Obrero Español (como mucho, Andaluz) que heredar. 

¿Cálculo político o antesala del batacazo? Sea una cosa o la otra, los españoles salimos perdiendo, tendamos o no hacia la izquierda. 

domingo, 6 de julio de 2014

¿Mismos perros, con distintos collares?


Lo confieso. Sigo fascinado por la Política. Para algunos, con la que está cayendo, esto les parecerá un sacrilegio. Porque la Política, en general, no vive sus mejores momentos, sobre todo en los dos grandes Partidos que se han repartido el gobierno en España durante las últimas cuatro décadas

Las elecciones europeas y sus resultados, han precipitado una sucesión de acontecimientos que, vistos desde fuera, tienen enorme interés pero, también, ponen los pelos de punta. 

El lunes tendrá lugar el debate que decidirá el destino inmediato del PSOE. Independientemente de que se comulgue o no con las ideas de este histórico partido, lo cierto es que una Democracia sana, que pueda tildarse como tal, necesita políticos de renombre, tanto en el gobierno como en la oposición. 

Y no un renombre cimentado en escándalos o discursos vacíos, sino en la ejemplaridad y, sobre todo, el servicio a España y los Españoles.  Algo que, a día de hoy, resulta imposible encontrar en PP y PSOE, que parecen más necesitados que nunca de una revolucionaria renovación. 

No nos engañemos, la política actual está llena de eslóganes y frases que podrían aparecer en cualquier galletita de la fortuna. Aquellos partidos y políticos que exhiben discursos de calado aún no atesoran suficiente poder para gobernar, torpedeados una y otra vez por los medios afines a PP y PSOE que, cada día, demuestran que su única ambición es mantenerse en el poder, aunque se lleven al país por delante. 

El PP tiene la vista en las próximas elecciones, con el cortoplacismo por bandera. El PSOE, presenta tres candidatos que tienen que basarse en la mera imagen. Perros más modernos, con distintos collares. Nada de lo que ha dicho Madina, Sánchez o Tapias se ha salido del guión, y mucho obedece, simplemente, a ver cómo Pablo Iglesias y los suyos están adelantándoles por la izquierda. Y, quien crea en Pablo Iglesias y su Partido, preferirá el original antes que cualquier copia interesada. 

No es que Podemos tenga mejor discurso (que no lo tiene, pero sí un líder carismático con la cabeza bien amueblada, capaz de ofrecer maná del cielo a un pueblo ahogado que se agarra a un clavo ardiendo y respaldado, además, por medios de comunicación tan potentes y mediatizados como La Sexta), pero sí uno que ha calado en gran parte de la Sociedad, harta de la Casta que encarnan Socialistas y Populares (en ambos casos, es un decir a día de hoy).

Por tanto, el nuevo líder del PSOE no puede ser una nueva cara, y nada más. Porque los españoles y la política, la de verdad, la que me fascina, no lo merecemos. Si vamos a cambiar una mediocridad corrupta por otra mediocridad por corromper; si la única solución pasa por elegir al mal menor; si los dos grandes Partidos están tan podridos que harán lo que sea menester para repartirse el poder ¿qué futuro nos espera?

No basta con que las cosas mejoren porque la economía sea cíclica, nos arrastre Europa, el sector privado haga sus deberes etcétera. Nuestros problemas no son solo económicos, sino que están arraigados en la esencia misma de nuestra joven Democracia, pervertida hasta el tuétano, irreconocible hasta para los padres que la parieron. 

La corrupción institucional de todos los poderes campa a sus anchas. Es económica, moral... vital. La idea de País se diluye, perdida entre tantos y tantos problemas emanados de las dejaciones de unos y otros. En semejante caldo de cultivo, lo último que necesitamos es que los Partidos de siempre, con sus tácticas de siempre, recuperen el poder perdido, apoltronándose a perpetuidad. 

Ni tampoco que los de nuevo cuño que dicen lo que mucha gente quiere escuchar, pero también nos condenan a un futuro a la venezolana, con más poder para un peor (sí, es posible) estado, terminen obteniendo una cuota de poder difícil de devolver a quien corresponde. 

El poder solo deben detentarlo los Partidos honestos, con un discurso coherente acompañado de medidas coherentes, y políticos dedicados a servir al pueblo, y no a desangrarlo. Porque en el momento en que un servidor público olvida a quien sirve, deja de tener legitimidad para gobernar.

Las opciones están hay, y felizmente aunque con lentitud, van recabando votos. 

Si resulta imposible una verdadera refundación de PP, PSOE (y CIU, y PNV...), si no podemos cambiar el collar y también al perro... solo saldremos adelante con la Política con mayúsculas. 

El pueblo está desesperado, pero no es tonto. La tarea que tienen por delante los UPyD, Ciudadanos, Vox etcétera es ardua, y tan importante es el mensaje y el ideario como la transmisión del mismo entre los Ciudadanos y Ciudadanas (que se lo digan a ese mago llamado Pablo Iglesias). 

No sé ustedes, pero yo no quiero, ni como votante ni como Ciudadano, que nadie me venda la moto. Sea del color (político) que sea.  

Es hora de hacer honor a la historia de la Política. 

viernes, 27 de junio de 2014

Papá ¿qué es un Fiscal?



Según la definición del Word Reference, un Fiscal es un "Funcionario judicial que representa al Estado y se encarga de la acusación pública en los tribunales".

Si, además, hablamos de una figura conocida como Fiscal anticorrupción, podemos inferir que se trata de un Funcionario que se encarga de la acusación pública en los tribunales, centrado en la lucha contra la corrupción.

Entonces ¿qué es el señor Pedro Horrach?

No me entiendan mal: no estoy diciendo con esto que la Infanta Cristina sea culpable de los delitos que se le (intentan) imputar, presuntamente cometidos junto a su marido, Iñaki Urdangarín. Eso que lo decida el Juez, porque yo sí respeto la justicia, aunque esté para el arrastre.

Lo que sí parece lógico (incluso de perogrullo) es pensar que el abogado defensor de la Infanta, y no el Fiscal anticorrupción, sea el encargado de presentar el recurso contra el auto del Juez Castro. Porque para eso uno es el abogado defensor y el otro el Fiscal anticorrupción.

Uno defiende, otro acusa (me acaba de venir a la cabeza el Conde Drácula de Barrio Sésamo, no sé por qué...).

Llevándolo al más simple de los razonamientos, que sin duda es el anterior ¿qué es lo que se me escapa?; ¿acaso hay razones jurídicas que no estoy teniendo en cuenta, y la Fiscalía anticorrupción está para hacer las labores correspondientes al abogado defensor?; ¿es un órgano independiente, o un instrumento para seguir metiendo la suciedad debajo de la alfombra?

Como no vivo en un mundo de fantasía y coloridos Unicornios, tiendo a pensar que las palabras de Pedro Horrach : "esto le ha pasado a la Infanta por ser quién es", refiriéndose al auto de Castro y su más que presunta cruzada personal contra la hermana del flamante Rey (por cierto, desde Zarzuela se ha pedido el máximo respeto mientras el Gobierno, a través del Ministro de Justicia, pasando por el Fiscal general y terminando en el señor Horrach, hacen un indescriptible y bochornoso papelón), son más un reconocimiento de presunta culpabilidad que un intento de exculpar a Cristina de Borbón.

Porque esto (a lo mejor soy en exceso simplista) es tan sencillo como pensar que si antes de que apareciera la Infanta en los trapos sucios todo le parecía bien a la Fiscalía ¿anticorrupción?, ahora que ha aparecido ¿ya no se lo parece?; ¿ya nada tiene sencillo?; ¿ahora el juez Castro es un cruzado loco que quiere hundir ni más ni menos, y por placer, a la hija del antiguo Rey y hermana del nuevo?; ¿un empedernido prevaricador?

No dudo del cuajo que tiene el señor Castro (casi tan grande como el aguante de la Juez Alaya) pero sí dudo de que se levante pensando en hundir a la Monarquía española, por puro placer y porque el lo vale. Con todo lo que puede hacer uno sin arriesgarse a que le trituren.

Menudo lío ¿no? A ver cómo le explico yo ahora a un niño qué es un Fiscal, y más anticorrupción, en España. A lo mejor tengo que ir a lo que parece: "mira, Miguelito, en España la Fiscalía anticorrupción es un instrumento más del Gobierno de turno, y si tiene que acusar, acusa. Aunque esté mal y no deba, acusa. Vamos, Miguelito, que puedes seguir creyendo hasta que te mueras en los reyes magos, total...".

Si Miguelito sigue sin enterarse, entonces, la puntilla: "¡Ay Miguelito! En España no hace falta tener estudios para ir al Tribunal de Cuentas. Puedes pertenecer al BEI e irte con una jubilación de oro y echando la culpa a otro; puedes separarte del País con el dinero del País; puedes robar a manos llenas y luego decir que se lo inventan todo; puedes perseguir al que no hace factura y luego pagarte las obras "en negro"; puedes y debes mirar hacia otro lado cuando los responsables son más poderosos que tú; puedes defender una cosa y la contraria, si te viene bien para recabar votos; puedes pervertir la información hasta que no quede un ápice de realidad en ella; puedes instrumentalizar los medios a tu antojo; puedes mercadear, estafar, sobornar y saltarte a la torera lo que te dé la gana, siempre y cuando te apellides tal o pertenezcas a cual. En fin, Miguelito... ¡puedes hacer lo que quieras!... En lo que no te pillen siendo del montón".

Y sí, soy consciente: lo más probable es que Miguelito haya sufrido, a estas alturas, una apoplejía. La misma que he sufrido yo al intentar buscar sentido a la figura y los actos de la Fiscalía anticorrupción, aledaños y semejantes, en España.

Ni con Kärcher, oiga, ni con Kärcher.

viernes, 20 de junio de 2014

Felipe VI ya está aquí



Presenciar momentos históricos es fascinante. Y más cuando éstos ocurren en España. Y más en esta España: un país convulso, que atraviesa momentos difíciles tanto políticos como sociales, en una crisis sin precedentes que está poniendo todo patas arriba.

Felipe VI es el primer Monarca español coronado en 'nuestra' Democracia. Coronado por nuestra Constitución, la de nuestros padres, sus hijos y los hijos de sus hijos.

En su discurso, Felipe VI habla de ejemplaridad, pues solo la ejemplaridad le dará autoridad moral para que la Corona y la Monarquía se renueve para un (como bien ha dicho) tiempo nuevo.

La discusión entre Monarquía y República, a por qué Juan Carlos I no ha presenciado la coronación de su hijo, son temas que siempre estarán ahí, y cada uno defenderá sus argumentos.

Pero, nos guste o no la figura del Monarca, Felipe VI ha tocado en su discurso todos los temas que nos perturban aunque, de facto, no pueda hacer nada para remediarlos: el paro, el terrorismo, la superación de los tiempos trágicos (al menos, por la mayoría), la ejemplaridad como ejemplo para poseer autoridad moral, la convivencia cívica, la separación de poderes.

El reconocimiento de una España (no muchas) y todos los que la forman.

Es cierto que en España caben todas las formas de ser español. Pero caben siendo constructivos, mirando más allá y por encima, efectivamente, de nosotros mismos y de las jugadas de aquellos que quieren destruir una Nación milenaria.

No soy monárquico, tampoco republicano, solo un ciudadano concienciado que intenta mirar a la actualidad con algo de juicio. Tras los últimos años de Juan Carlos I y las sombras que planean sobre la Monarquía, el discurso de Felipe VI fue más que binvenido.

Si acompaña sus palabras con hechos, estaremos ante un Rey del que sentirnos orgullosos.

jueves, 12 de junio de 2014

Un espectáculo bochornoso


Lo primero (para evitar cualquier ataque injustificado): estoy a favor del debate en el Congreso de los Diputados, y estoy también a favor de que cada grupo parlamentario exponga sus ideas, porque para eso vivimos en Democracia. 

Hace poco reflexioné en el Blog sobre la importancia de la ejemplaridad en nuestros políticos, de cómo debíamos aspirar a tener representantes públicos intachables, bien preparados y orientados al servicio público. 

Ayer, en el inútil debate sobre la abdicación del Rey (que es una decisión personal, y no tienen razón de ser que haya que debatir sobre ello), observé unos representantes que, salvo las palabras de Rosa Díez (que estuvo atinada en el fondo y la forma) y cuatro gatos más, no me representaron. 

Para empezar, tenemos un Presidente del Congreso, el señor Posada, que es incapaz de ejercer sus funciones con cierta contundencia, sobre todo intentando conservar la solemnidad del debate (éste o cualquiera, que el Congreso es el reflejo de España de cara al exterior) y que cada uno de los ponentes del mismo se comporten de acuerdo a su condición. Otro Presidente más que tendrá su maravilloso cuadro en el pasillo, cuando apenas se merece una foto.

Lo que vimos ayer fue un gallinero. Y no es el primero, ni será el último. Sin entrar a discutir el objeto, ni el fondo del debate, sí quiero recalcar las formas. 

Un diputado (de la formación que sea. El color político me da igual) del Congreso no solo representa a sus votantes, sino que representa a España. Y no solo a los Españoles residentes, sino a los que se encuentran fuera del país y, por supuesto, de cara al exterior. Y, evidentemente, puede y debe defender sus ideas, pero dispone de un amplio abanico de formas de hacerlo. 

¿Dónde está la ejemplaridad de los pancarteros, los iletrados e iletradas, los solemnes con discurso vacío, los veletas, los anti españoles y toda esa patulea que ayer puso por enésima vez patas arriba el Congreso?; ¿acaso podemos identificarnos con ellos?

Algunos lo harán, pero el que aquí escribe no. 

Salvando algunas excepciones que, al menos, se preocuparon de que el fondo y las formas fueran coherentes el espectáculo fue, una vez más, bochornoso.  

domingo, 8 de junio de 2014

¿Me lo explica usted, Don Pablo?



En primer lugar, felicitaciones por el resultado obtenido, señor Iglesias. Usted y su formación, Podemos, han demostrado que pueden cambiarse las tornas del voto. Han reactivado a la izquierda que no reconoce al Psoe y que rehuye las medias tintas de IU, ambos partidos cómodamente asentados en 'La casta', que tantos años llevamos padeciendo.

He de reconocer que su formación ha dado mensajes de esperanza a la gente y que usted, a través de sus diversas intervenciones en los medios, ha sabido gestionar con la inteligencia requerida los puntos del programa.
Las elecciones ya han pasado, y todos deberían tomar nota de los resultados (algunos necios no lo harán). 

Ahora bien, como español, ciudadano y votante, me encantaría que me explicara cómo espera cumplir las promesas electorales que, imagino, querrá trasladar a futuro en las autonómicas y generales.

Si a cualquiera le pregunta si quiere ser más feliz, le dirá que sí. Si le pregunta si quiere ser más alto, más fuerte y más guapo, también. Si quiere ser más rico, por supuesto que también. Y más cuando está al límite de sus fuerzas. 

Estamos en una época de desencanto generalizado, propiciado no solo por la Crisis económica y el paro, sino por una debacle institucional, política y de ideas, donde se han puesto de manifiesto las taras de nuestros Políticos de primer orden, los que llevan alternándose en el poder desde la transición y piensan hacerlo hasta el fin de los tiempos, pese a quien pese, y también los Partidos satélite que orbitan en torno a ellos.  

En ese aspecto, la llegada de nuevos Partidos me alegra, y la bofetada que se le ha dado en las Europeas a PSOE, PP e IU, también. 

Pero, señor Iglesias, no quiero un País de cuento de hadas. Quiero que España crezca y los españoles también, pero no por ciencia infusa o la acción de un poder superior, sino a través de políticas serias... abanderadas por políticos serios. 

No dudo de su inteligencia, ni tampoco de su carisma. En el ruedo televisivo y mitinero ha derrochado capacidad dialéctica y desparpajo para llevarse por delante a inamovibles carcamales y cantamañanas que competían contra usted (no todos, por supuesto, pero sí a los Cañetes, aledaños y semejantes), además de darle un ¡'Zas, en toda la boca'! a su supuesto aliado ideológico más cercano, Izquierda Unida. 




El señor Cayo Lara ahora se quiere mover, como los Continentes, poco y tarde. Típica táctica del oportunista trasnochado. 

En suma, la campaña de Podemos, a nivel formal y de alcance entre la población, ha sido impecable.

Pero, permítame preguntarle algunas cuestiones básicas: ¿cómo piensa usted subir el salario mínimo?; ¿cómo piensa implantar una renta fija por el mero hecho de ser Español o Española?; ¿cómo piensa cortar los salarios tanto por arriba como por abajo, sin tener en cuenta criterios de, al menos, productividad?

Si su respuesta pasa por aumentar el déficit o emitir como loco deuda ¿cree que es sostenible una situación así que, de seguro, nos llevará a la quiebra? Si su respuesta pasa por decirme 'estamos trabajando en ello, lo diremos más adelante', entonces me sonará muy allegado a todos aquellos a los que critica. 

¿Tiene Podemos planes para dinamizar la economía, cambiar el modelo productivo, limpiar la influencia de 'La Casta' de las Instituciones, hacer una Justicia igual para todos, buscar una Sanidad y Educación ponderada, barata, efectiva y excelente, fomentar la igualdad entre hombres y mujeres en todos los ámbitos posibles (y lógicos)? Y si es así ¿cuáles son?

Es muy fácil calar con mensajes de esperanza a una población hastiada de lo que tiene, que está viviendo un suplicio. Todos necesitamos un salvador. Pero también necesitamos poder ir al supermercado y que las estanterías no estén vacías. Poder decir lo que pensamos sin represión. Poder mirar más allá como País yendo todos juntos de la mano, superando nuestras diferencias por un bien común que, se supone, se llama España, y los Españoles que la habitamos. 

Tan solo le he hecho algunas preguntas que, dado que le tengo por una persona inteligente, espero que tenga a bien responder. Porque si Podemos tiene una respuesta para estas cuestiones que vaya más allá de las fórmulas populistas que nos llevan al pozo y el olvido y los eslóganes vacíos de contenido, no dude en que podrá contar con mi simpatía, y alabaré cada voto alcanzado por su formación en las Europeas, y su proyección futura. 

Porque yo, como muchos ciudadanos, también estoy harto de 'La Casta' y me gustaría ver luz al final del túnel y votar con la tranquilidad de no hacerlo siempre al mal menor (mayor, mediopensionista... ya que más da).

Así y todo, si el nacimiento de Podemos es el principio de una verdadera regeneración democrática, bienvenido sea... ¿o no? 

¿Qué piensa usted, Don Pablo?

miércoles, 4 de junio de 2014

Felipe VI, a la vuelta de la esquina


Estamos inmersos en un momento histórico. Y desde luego merece la pena constatarlo para la posteridad en este humilde Blog. Me he tomado mi tiempo, pues he querido paladear un poco la noticia, que llegó de sopetón, tras una semana frenética en lo que a la actualidad se refiere, liderada por las consecuencias de los resultados en las Elecciones Europeas. 

Desconozco la agenda de Zarzuela, como la conocen otros muchos periodistas que han escrito mucho sobre el tema, y especialmente sobre la abdicación de Juan Carlos I. 

Desde fuera, como Ciudadano, es inevitable pensar que las cosas no se han hecho del todo bien. Como a muchos otros, me extrañó que Rajoy anunciara lo que debería haber anunciado Juan Carlos I.  El Rey rara vez ha tenido problemas para comparecer delante de los medios de comunicación por cuestiones menos importantes. 

Ahora que debía decir algo sí o sí, lo hace otro. Y, cuando lo hace finalmente el, el discurso, por muy bueno que sea en la forma, no explica nada en el fondo, y se queda a medias, pequeño en comparación con el hecho en sí (no todos los días abdica un Rey en España).

Tiendo a decantarme por la hipótesis de que el anuncio del Rey ha cogido a todos por sorpresa. De no ser así, resultaría muy extraño que la preparación de todo lo relacionado con la abdicación se esté haciendo deprisa y corriendo, dejando varias cosas en el tintero (como qué pasará con la inviolabilidad del aún Monarca en cuanto su hijo sea proclamado -o nombrado- Rey). Si Zapatero, Rajoy, Rubalcaba y hasta la señora de la limpieza lo sabían desde enero... se han lucido.  

En cuanto a si debía o no marcharse, ahí si tengo una opinión clara: en los últimos años el Rey ha entorpecido más que ayudado, y nos ha dejado en mal lugar en numerosas ocasiones, con comportamientos erráticos y acciones impropias de alguien que debería ser ejemplar. 

No voy a entrar en su papel durante la transición, o en esas capacidades casi míticas que le atribuyen algunos. No soy especialmente monárquico, pero tampoco anti. Cuando la institución ha funcionado, creo que ha hecho un buen servicio al País. Sin Demagogias de por medio en cuanto al prespuesto (ínfimo en comparación con otras Casas Reales o lo que se llevan crudo muchos de nuestros políticos), la Casa Real puede ayudar a España, que es de lo que se trata. 

Por tanto, el relevo es bienvenido. Incluso los Republicanos estarán de acuerdo en que Felipe de Borbón no es como su regio padre. No lo era cuando éste estaba en plenas facultades, ni lo es ahora. Está preparado y libre de la culpa de algunos elementos de la familia Real que deberían dar con sus presuntos huesos en la cárcel. 

Y además, en sus primeras decisiones, parece que podará el concepto de Familia Real a Papá y Mamá, la futura Reina Letizia y sus hijas, como debe ser. El resto, que responda ante todas las indiscreciones que a los demás nos afectan cuando, como ciudadanos de a pie, las cometemos. Y si don Juan Carlos sabía algo de los presuntos chanchullos del señor Urdangarín y la Infanta, que responda por ello.   

Dado que parece imposible que el Gobierno y los Partidos dejen pronunciarse al Pueblo sobre qué quieren para España a este respecto, solo espero que Felipe VI sea un buen Rey, y deje el pabellón bien alto, con la integridad por bandera y la unidad y progreso de España como centro de su discurso. 

Si empieza así, la abdicación habrá sido el último gran acto de Juan Carlos I por el bien de España.

domingo, 19 de enero de 2014

Bienvenido, VOX


No hay nada peor que ser un votante huérfano de Partido. Y más en esta España donde la Democracia se ha pervertido tanto que nuestra única opción es ensobrar el papelito cada cuatro años, en una lista cerrada que ni votamos, ni en su mayoría conocemos. 

Los derroteros del Ex Partido Popular están dejando huérfanos a muchos votantes, incapaces de comulgar con las subidas de impuestos, la suelta de Etarras, Violadores y Asesinos, los paños calientes ante el Secesionismo catalán y vasco y un sinfín de encamamientos (encubiertos o no) con el que se supone debe ser el principal partido de la Oposición: el antiguamente conocido como Partido Socialista Obrero Español (ahora, como mucho, Partido).

Ante tan desolador panorama la marcha de Santiago Abascal del PP, y la contundente carta que le dirigió al Presidente y líder popular Mariano Rajoy, ponía de manifiesto que aún quedan políticos en España con suficientes redaños y convicciones para intentar ser verdaderos servidores públicos. 

Que para eso, señores, se les paga. 

El nacimiento de VOX es, para un votante que ejerce su derecho informándose primero, una buena noticia. Aunque ha habido otras opciones que han nacido durante estos convulsos tiempos, me cuesta mucho creerme ciertos discursos anti sistema de gente que aún atesora sus cargos, carguitos y cargazos al calor del sistema que nos ha llevado, en gran parte, hasta donde estamos. 

VOX parece ser lo que el PP debería ser. Lo que la mayoría de españoles votó en las últimas elecciones, mientras se maravilla a diario con las traiciones de la plana mayor de este Partido desnortado donde solo unos pocos valientes son capaces de alzar la voz... pero luego incapaces de romper la disciplina de voto en pos de sus creencias. 

VOX me da buenas vibraciones, y espero que los hechos (que es lo que cuenta) hablen por sí solos. 

Como votante enchufado a la realidad, creyente de la verdadera política, si quieren escucharme los Señores Abascal, Ortega Lara y compañía, solo quiero decirles esto: obras son amores. 

Las hemerotecas están ahí, y son muy poderosas. Han empezado con buen pie, dejando entrar aire limpio en esta atmósfera política tan viciada, tan vieja, tan decidida a sepultar Ciudadanos con nombre y apellidos con tal de conservar el Poder.

Tienen mi voto de confianza y mi interés. No es mucho, pero como yo hay muchos españoles dispuestos a creer que lo que estamos viviendo puede arreglarse. 

Pero no les doy un cheque en blanco. Si algo nos está enseñando esta Crisis es que las palabras se las lleva el viento, pero los hechos, permanecen. 

Bienvenido, VOX.   

domingo, 29 de septiembre de 2013

El frespeto a las fresponas


Se les llena la boca diciéndonos eso de que 'vamos a salir de la Crisis'. De la económica no tengo duda por aquello de que el asunto es cíclico, y esto y lo de más allá.

Pero ¿y la OTRA? De ésa no vamos a salir tan fácilmente, ya que está grabada a fuego en las entrañas de nuestro País y su tejido social y empresarial. 

Como en P. Tinto te quedas (más o menos, entre maravillado y gilipollas) cuando oyes a los Mandamases de turno hablar del respeto a las personas (en adelante el frespeto a las fresponas, para no insultar ni al respeto ni a las personas), de la necesidad de salir de la Crisis con la Ciudadanía intacta, del derecho de los españoles a tener todo lo que deseen, de la colaboración, la camaradería, el compañerismo y blá blá blá (y requeteblá).

El frespeto a las fresponas dejó de existir en la España real hace años. 

Y no vale como única explicación eso de que 'es la mentalidad mediterránea'. También en los genes del humano varón está abalanzarse sobre cualquier hembra y perpetuar la especie, y no por eso vamos a hacerlo por la calle como si fuéramos Neanderthales. La evolución nos pilló a todos ¿o no?

España no saldrá de esta Crisis porque desde el peldaño más pequeño hasta el más alto con cierto poder de decisión está instalado en la mediocridad más abyecta. Los jerifaltes de las  pequeñas, medianas y grandes empresas viven como Tiburones con sus Rémoras colgando.

Tampoco vale eso de que 'en todas partes cuecen habas'. 

Si es así ¿para qué seguir luchando? Si hagas lo que hagas como Abeja en el Panal laboral, siempre tendrás por delante a los pelotas, palmeros y cenutrios que solo saben regalar los oídos de sus amos para seguir pegados a sus asientos ¿qué sentido tiene? Si este País van a salvarlo aquellos que no pueden ir de Norte a Sur con opiniones propias, ni valores propios, ni NADA propio salvo su firme convicción de que aquí el que no corre vuela ¿le queda esperanza a España?

Muchos enarbolan como seña de identidad empresarial, e incluso vital, el frespeto a las fresponas. Y también el liderazgo, la calidad, y demás palabras bonicas que siempre tendrán el Premio correspondiente a golpe del talonario de turno pero que, en su mayoría, no significan nada. 

En el interior de la España de verdad, la mayoría sabe lo que hay: cortoplacismo, incapacidad para innovar, ideas fijas y, por encima de todo, supervivencia. 

Y no una supervivencia en colaboración, sino caníbal, deshumanizada y desprovista de sentido. 

La peor de todas, la que no nos diferencia de los animales y nos incapacita y deslegitima para dar lecciones. En esta Selva los que intentan actuar como Seres Humanos inteligentes, trabajadores, leales... no reciben más que palos. 

De repente, dejan de ser útiles, de dar el perfil, y empiezan a tener problemas de actitud que salen de la nada. 

En un País donde siempre habrá un puesto para Infantas, Ratos, Urdangarines, Sindicalistos y demás sin que nadie se escandalice todo lo que debería y estalle en cólera; donde es normal desayunar injusticias en cada peldaño de la escalera y donde, mal que nos pese, solo se comportan como adultos maduros y responsables aquellos que ni pinchan ni cortan... que me hablen otra vez del frespeto a las fresponas.

Así no salimos de la mediocridad, por mucho que la Prima de riesgo se relaje y los macro números que tanto nos importan desde que empezó este embrollo apunten alto. Si la mediocridad capitanea nuestro Barco, lo normal es que, tarde o temprano, hagamos un Costa Concordia...

Y a ver quien te saca de ese charco.

 Frespeto a las fresponas...por los costrones.