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martes, 12 de febrero de 2013

El Papa dimite... los demás no


La dimisión del Papa Benedicto XVI por cansancio (y, según muchos entendidos, su incapacidad de luchar contra la corrupción instaurada en el Vaticano, pasto de las  luchas de poder) e incapacidad de cumplir adecuadamente con su Ministerio, fue la noticia de ayer, y probablemente de los próximos días.

No soy Católico, pero sí me gusta la información, y solo un necio cuestionaría la eminencia intelectual de Ratzinger. Hay bibliografía de sobra que manifiesta que este Papa, como muchos otros, tiene la cabeza muy bien amueblada y, además, sentido de la responsabilidad.

En el otro lado de la balanza, y por poner solo un ejemplo reciente, tenemos a Alicia Sánchez-Camacho. Y no es un ejemplo de rivalidad intelectual claro (desconozco la de la líder del PPC), sino de cómo unos dimiten cuando ya no pueden ejercer su cargo con normalidad y otros (Políticos o Lameculos de éstos, generalmente), no lo hacen ni con brea, dándoles igual que les pillen con las manos en la Masa espiando, robando, ocultando información o permitiendo actos presuntamente delictivos, aunque no sean partícipes de los mismos.

A partir de ahí, cada uno criticará lo que crea conveniente, en base a sus creencias, sus sectarismos propios o el intento sincero por ser fiel a la información veraz, o tan veraz como puede ser en estos tiempos de medios presos de unos u otros y, generalmente, parciales hasta decir basta. 

El Papa ha hecho lo que tenía que hacer, pero todos los demás que ya deberían haber dimitido y puesto sus cargos sobre la mesa, aparte de enfrentarse de una vez a la Ley que manejan a su antojo ¿cuándo tendrán un arrebato de coherencia, pulcritud y, en definitiva, responsabilidad?

Para cuando eso ocurra, probablemente hayan dimitido tres Papas más.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Aguirre, Carrillo...y la persecución del Conejo Blanco


La reciente dimisión como Presidenta de la Comunidad de Madrid de Esperanza Aguirre -aparte de dejar atónito a más de uno y significar una baja más que sensible en el PP y la Política en general-, ha conllevado un aluvión de declaraciones por parte de todos los sectores de la Política patria. 

No es de extrañar que, entre los suyos (incluso los que la odian, como Mariano Rajoy, pues siempre le han incomodado los 'Pepito Grillo', con convicciones que el ni tiene ni quiere) se haya ensalzado su labor durante estos años como Presidenta, y también su dilatada trayectoria política en general. 

Lo que sorprende, y mucho, son las efusivas declaraciones por parte de la Izquierda y (sobre todo), las de Tomás Gómez, líder del PSM, que se ha desecho en elogios para con la Ex-Presidenta, sorprendiendo a propios y extraños. 

Me cuesta interpretar las declaraciones de Gómez. Confieso que siempre me ha parecido un tonto redomado, y ahora me sale con éstas. Está claro que ha venido a verle un Santo, pues la dimisión de Aguirre le da ciertas opciones que antes - ni de lejos- tenía para alcanzar la Presidencia. Si estos parabienes y loas para con Aguirre obedecen a una estrategia política, mi concepción de idiocia integral para con el señor Gómez cambia radicalmente. 

Si, se trata de unas palabras sinceras hacia el rival, aún peor, pues empezaría a pensar que Tomás tiene mucho más que ofrecer aparte de los espectáculos circenses de los últimos años y sus ganas de oficiar de sparring en los Debates del Parlamento Madrileño. 

Sea como fuere, ha protagonizado el mejor discurso y ejemplo de democracia dentro de la Izquierda del País, en las últimas semanas. 

Inaudito, como poco.


Como también inaudito me parece el discurso de la mayoría política, y también de casi todos los medios de comunicación, para con el recientemente fallecido Santiago Carrillo. 

No seré yo quién celebre la muerte de nadie y, por supuesto, doy el pésame a la familia y amigos y deseo que descanse en Paz. 

Pero ahora resulta que Santiago Carrillo fue, en vida, poco menos que Papá Pitufo. 

Todos sabemos que la Historia es puñetera, y cada uno la escribe como mejor le suena. Extendiendo el planteamiento a la Política, la Historia se pervierte aún más, dando lugar a héroes insospechados cuyo pasado, al parecer, no existió nunca. 

Que Carrillo tuvo un papel sensible (que no decisivo, ni trascendental) en la Transición, cierto; que fue una persona de fuerte convicciones, y luchadora, cierto también. Que fue un buen marido y padre, y amigo de sus amigos...espero y deseo que así fuera. 

Pero Carrillo también fue un Genocida, y la documentación respecto a este hecho es incontestable. 

¿Cuántas buenas obras limpian la sangre de las manos? No soy quién para decirlo, pero sí creo firmemente en que no todos los actos pueden redimirse, y también creo firmemente que la Historia hay que contarla y preservarla...en su totalidad. 

Por eso las fábulas de los Políticos, que parecen Alicia en el País de las Maravillas en pos del Conejo Blanco, me producen grima. Como también me la producen ciertos Editoriales sesgados, que convierten a Carrillo en el ya nombrado Papá Pitufo, más Gandalf el Gris, el Abuelo de Heidi y un largo -y falso- etcétera. 

Descanse en paz, don Santiago. Pero que su vida, al completo, pase a la historia tal y como fue.


viernes, 22 de junio de 2012

Querido Carlos, por fin te marchas

 

Por fin te marchas, Carlos. Por la puerta de atrás, y con la conciencia tranquila de no haber hecho 'nada malo'. 

Puede que vosotros, que os lo guisáis y os lo coméis en vuestras propias cocinas, dejéis reglas a la carta para que gastar con el dinero de los demás no sea delito, y hasta ahí no habrá nada punible desde el punto de vista legal. 

Pero no eras el Presidente de un clan mafioso, amiguete. El Tribunal Supremo debería ser epítome de transparencia, claridad y fiabilidad. Un Tribunal del que sentirnos orgullosos y tener la certeza total de que todos sus miembros predican con el ejemplo. 

Si gastar con el dinero de los demás te parece ético ( y legal, bajo las leyes creadas por vosotros mismos) tengo la certeza de que algo falla en este País. Algo más, desgraciadamente. 

Que aparte de ti deberían dimitir muchos más, desde luego, para empezar el chivato instalado por el PSOE que te delató buscando claramente tu caída, todo el Tribunal Constitucional, Zapatero por sus viajes personales a costa del erario, y todos los Políticos y Sindicalistas de uno u otro pelaje (me parece una vergüenza a estas alturas hablar de Partidos o Sindicatos, pues no los hay. Ante la Mafia del País temblaría Don Vito Corleone) que nos robaron, nos roban y nos robarán. 

Pero para que esto deje de suceder no basta con las protestas de los Ciudadanos, hartos de verse ahogados y apaleados por el Sistema. Con una Justicia que tolera y ampara las prácticas poco éticas, el lío ya está armado y la cosa no tiene visos de mejorar. 

Ya te vas, Carlos, y ni siquiera tienes redaños suficientes para plantarte ante la opinión pública y decirlo tú mismo, como tampoco lo han tenido todos los demás que han hecho lo que han querido interpretando la ética a su libre albedrío.

Has tirado cuarenta años por el retrete, y deberías sentirte avergonzado porque se te recordará como un Jeta y un Cobarde. 

Pero tranquilo, Carlos, no has hecho nada malo...¡maldita Justicia!