Ayer los Sindicatos salieron a la calle para liarla, en uno de los pocos días realmente señalados, el 11-m.
Cómo si no hubiera más días a lo largo del año para manifestarse, y no escenificar este pretendido homenaje a las víctimas y crítica a la Reforma Laboral. Buena prueba de ello fue el discurso de Pilar Manjón. No porque crea o no en la versión oficial, sino porque en cada de sus palabras se notaban las influencias de sus titiriteros. Debería darle vergüenza jugar así con la tragedia, y no pararse a pensar que , si no tuviera intereses personales en ello y realmente representara a la asociación de víctimas que preside, buscaría que estas nuevas pruebas se utilizaran para arrojar algo de luz.
Los Sindicatos ya daban vergüenza antes de esto, y lo de ayer no es más que otra gota. Lo de la Señora Manjón ... no tiene nombre. Menos mal que el Fiscal General del Estado ha respondido con bastante acierto.
Lamentable.